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sábado, 5 de septiembre de 2009

Marta Topferova - Grano De Arena


El nombre Marta Topferova será nuevo para muchos -- ciertamente lo es para mí. Pero una vez escuchen su voz y su música, les aseguro que jamás la olvidarán. Nacida en Checoslovaquia, y residente en Nueva York desde 1996, Marta es multicultural, pues ha vivido o pasado tiempo en España, Cuba, Puerto Rico y México.
Entre sus influencias están, por ejemplo, Camarón de la Isla, Paco De Lucía, Mercedes Sosa, Inti-Illimani, Guillermo Portabales, Simón Díaz, Ornella Vanoni, Elíades Ochoa y otros. Todos estos viajes y todos estos talentos han ayudado a la cantante a consolidar su ecléctico estilo, y el resultado lo podemos escuchar en la bella y exquisita "La Marea", la tercera grabación de su carrera.


El álbum abre con el apasionado son Grano de Arena, donde inmediatamente nos mete en el bolsillo, pues descubrimos que lo que sigue es arte. Además de su dulce voz, Topferova nos deleita con el cuatro venezolano, instrumento que adoptó al abandonar la guitarra. También llega al corazón el trabajo en el arpa de Edmar Castañeda. Me gustaron mucho Semana Azul, con un nostálgico y tierno solo de violín de Jenny Scheinman; Limonero, otro sabroso son, con placenteros solos de trompeta francesa (french horn) en manos de Chris Kamer. Kamer nos obsequia otro solo en el bossa-nova Mañana Nevada. El folclor andino se siente majestuosamente en los números La Marea, La Gaita Ajena, y Corazón Manchado. El CD cierra alegremente con el festivo Fin de Fiesta. Es importante recalcar que una de las características importantes de esta grabación son los arreglos diversos, donde se usan el cuatro, violín, acordeón, piano, cajón, tambora, conga, maracas, y tantos otros instrumentos autóctonos de nuestras tierras.

Marta Topferova representa otra nueva promesa y alternativa a las necedades que nos imponen los falsos profetas de la radio y televisión comercial. Esta es música del corazón, interpretada por alguien que la siente, la quiere, y la respeta.

martes, 10 de febrero de 2009

Karel Kryl - Anděl y Morituri te salutant

Karel Kryl (Kroměříž, Checoslovaquia, 12 de abril de 1944 - Múnich, Alemania 3 de marzo de 1994) es un cantautor checo. Autor e intérprete de múltiples canciones, acompañado normalmente por su propia guitarra. Sus composiciones denuncian fuertemente el autoritarismo, reivindicando un humanismo abierto y cotidiano.

Nació en un pueblo de Moravia, hijo de Karel Kryl y Maria Krylová. Su padre poseía una famosa imprenta que le fue expropiada en 1948 con la llegada de los comunistas al poder. Al año siguiente la imprenta fue destruida y el padre sólo pudo encontrar trabajo en una empresa metalúrgica.[1] En los años sesenta se apasiona por la poesía francesa y descubre la música occidental, en especial a Billie Holiday. Tras su paso por el servicio militar se vuelve definitivamente antimilitarista y se acerca ideológicamente a los movimientos pacifistas y hippy.

Terminados sus estudios de cerámica y periodismo, en 1967, después de cinco años trabajando en una empresa cerámica (fabricaba tazas de water) se traslada a Ostrava donde colabora como freelance en la radio. Luego viaja a Praga y se emplea como asistente de documentales en la televisión nacional. Al mismo tiempo empieza a escribir sus canciones que, al amparo de la apertura que supuso la Primavera de Praga, interpreta en pequeños clubes y, sobre todo, en el teatro Waterloo Divadlo de Praga.

El momento decisivo de la vida de Kryl se produce con la ocupación de Checoslovaquia por las fuerzas del Pacto de Varsovia, el 21 de agosto de 1968 para aplastar las reformas del presidente Alexander Dubček. Su disgusto por la ocupación lo plasma en su primer álbum Bratříčku zavírej vrátka (Cierra la puerta, hermanito), editado a principios del año siguiente y lleno de canciones que narran la vida cotidiana bajo el nuevo régimen comunista estricto y denuncian la inhumanidad y estupidez del autoritarismo.[3] En marzo intenta publicar un libro de poesías con el mismo título, pero fue prohibido. Inmediatamente se prohibió también su álbum y se retiraron los ejemplares a la venta.

Ante las amenazas de enviarlo a prisión, a Karel Kryl no le queda más opción que abandonar el país y el 9 de septiembre de 1969 inicia un exilio en Alemania occidental que durará veinte largos años.

Nunca volvió a publicar un álbum en su país natal, sin embargo durante su exilio, a la vez que trabajaba en radio Free Europe en Munich publicó muchos otros discos, la mayoría de los cuales tuvieron enorme éxito en Checolovaquia. Sus canciones, llenas de ironía, escepticismo sarcástico y poética, continuaron teniendo una enorme difusión a escondidas en Checoslovaquia, hasta convertirlo en un auténtico icono anticomunista . Regresó en noviembre de 1989 durante la llamada revolución de terciopelo, si bien se mostró muy crítico tanto con la forma en la que se había llevado a cabo la revolución hacia el capitalismo feroz[4] como, especialmente, con la separación entre Eslovaquia y la república Checa. Ante la incomprensión general frente a sus críticas Kryl se sintió incómodo en su propio país y volvió a exiliarse en Alemania.

Murió de un ataque cardíaco en Munich, poco antes de cumplir los cincuenta años y está enterrado en el monasterio de Bresnov, en Praga. Tras su muerte se le concedió la orden del león Blanco, la más alta condecoración de la República Checa.[6] En 2006 se le puso su nombre a una calle en Praga.